Tras años de estudios de campo, Edgar Rotenmayer ha publicado sus conclusiones sobre la vida y milagros de los caracoles en su hábitat natural.
Estos fascinantes seres son tan peculiares, que probablemente un marciano nos parecería más terrícola. ¿En qué mente retorcida cabe imaginar un ser con ojos retráctiles que deja un rastro de babas a su paso y que lleva su casa a cuestas? Desde luego, no podemos negar que se trata de un ser avanzado…
Imaginemos al hombre-caracol. Sin hipoteca, sin necesidad de hoteles, sin tener que amueblar el piso… Con un par de ojos que permiten innumerables aplicaciones prácticas: Se acabó el mirar de reojo, para algo tienes un ojo de 50 cm que puedes mover a voluntad… y si te lo quieren poner morado, pues ala, ‘paradentro Romerales’… Lo que no me convence es eso de babear…
¿Y a que viene ese título? Pues no lo se, tan solo quería escribir un poco sobre caracoles, pero según los estudios de campo… derrapar, no derrapan.
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